Mira: a veces te sonríe y a veces te da la espalda. Así es la vida (¡es como una mujer: en muchos sentidos es como una mujer!).
A veces va jugando contigo dejándote creer que vas ganando, a veces te obliga a dejarte perder. A veces, simplemente, pierdes ante ella. A la Vida no le importa si te enojas con ella, ni se siente profundamente culpable por las cosas que te suceden mientras ella. Se entretiene viendo como la persigues cual misterio, cómo tratas desesperadamente de entenderla. Te deja desnudarla un poco, pero a penas un poco suficiente para no saber si quieres continuar develándola o si seguir sería una imprudencia peor. Te llena de ganas y te deja con las ganas. Y luego se voltea y sonríe, una sonrisa pícara y a ratos maldita que te frustra pero te deja esa extraña sensación de que es un juego. Y luego te paras y ves que el juego es para ella y no para ti: tú eres el jugado.
La Vida a veces te sonríe y a veces te patea. Así es la vida.
Lo verdaderamente importante está en que sepas que solo está jugando. Que siempre está jugando. Que las ganas, la frustración, la sonrisa o la patada son parte de un juego donde lo único que tú tienes que hacer es aprender:
Aprender a saber dónde hacerle cosquillas para que la frialdad de la espalda, el calor de la patada, se transformen en un juego de dos. Hazle cosquillas a la vida (le encantan las cosquillas) y estarás un paso más cerca de dsifrutarla. Pero como con las mujeres (¡Las mujeres se parecen mucho a La Vida: en muchos sentidos se parecen a La Vida!): se trata de disfrutarlas, no de querer entenderlas...
miércoles, 21 de octubre de 2009
Segunda aproximación a lo que La Vida es...
domingo, 4 de octubre de 2009
Hacia una filosofía del desapego.
Abrimos los ojos: estamos en un mundo que gira más rápido cada vez. Formamos parte de una sociedad globalizada, una ideología que se consolida a ritmos irregulares; que se consolida en la prisa, en la productividad, en el consumo y más en el consumo. La tecnología se mueve más rápido que uno mismo: conviene la prisa, la comodidad, lograr más en menos tiempo. Se vuelve necesario tener, acumular; se vuelve necesario moverse más rápido, preguntar menos y hablar de más. Así abrimos los ojos a la vida en mi generación, algunas antes y algunas nuevas.
No es una crisis de los tiempos: es como las dinámicas sociales se han venido sucediendo. Inevitable quedarse en la avalancha, imprescindible acomodarse a la realidad en curso. Y desde en medio me toca ser testigo de la banda que, como yo, de pronto nos encontramos rebasados en la búsqueda de un sentido para la vida, o una forma de vida que nos lleve a ser felices. Porque de eso se trata para casi todos: de tratar de ser felices.
La forma en que lo he encontrado: una filosofía del desapego. Entendiendo el desapego como una manera de estar en el mundo sin ser del mundo. No la renuncia que exigen los que temen a la palabra, pero sí un entendimiento claro de un axioma muy sencillo: nada de lo que yo tengo me pertenece. Y al no pertenecerme nada, nada me hace realmente falta.
Porque ahí empieza el problema: una cosa es necesitar algo y otra es que te haga falta. No se trata de no tener cosas materiales, sino de estar apegado a las cosas que tienes. Porque entonces las carencias se experimentan como sentimientos de vacío a partir de la idea de que “hacen falta”. Y esos sentimientos de vacío son espejos de ideas generadas en torno al apego que a) producen infelicidad y b) te obligan a retroalimentar esas ideas y darles continuidad y movimiento.
Se trata pues de aprender a no estar realmente ligado a nada material. No estar ligado a un coche, o a un celular, o a unos tenis. Si tienes coche o celular o tenis, desapegarte de ellos no significa deshacerte de ellos. Simplemente entender que son tuyos pero no te pertenecen: que se acaban. Que se pueden acabar y que a ti no te afectará realmente. Que te los pueden robar, que se pueden desgastar, que igual podrías dárselos al otro sin que a ti te pase sustancialmente nada. Que los puedes usar y está bien; que sirven, sí, pero que no te hacen falta. Si se puede entender esto, se llega a una forma de vida (principalmente en nuestro contexto) menos estresante y más feliz. Aunque llegar a entender esto resulta muy complicado (principalmente en nuestro contexto…)
Después, entender que el desapego funciona mejor con TODO lo que es material: tus padres, tu pareja, tus piernas… En el mismo sentido, desde una filosofía del desapego, entender que NADA te pertenece no te debe conducir a un sentido de indiferencia, sino de sincera y real tolerancia. Perder los celos y alcanzar un nivel de confianza verdadera y esencial, superar pérdidas de seres queridos, asumir tus verdaderas capacidades… una forma de vida así representa una ventaja excepcional en esta configuración social de la que partimos.
Entender el desapego es la idea en la que más he invertido tiempo a últimas fechas. Me encanta hablar de esto, me encanta predicar sobre ello (predicar con el ejemplo) y amo la vida que llevo desde que procuro hacerlo. No sé si estoy del todo listo para explicar en un post todo lo que una filosofía del desapego me ha llevado a entender en su búsqueda y ejercicio, ni si pudiera explicar más concretamente esta idea que no se termina de “amorfizar”. Lo intento porque a divagar se viene a este blog, y lo dejo como una invitación para quien quiera hablar de esto y compartir.
De lo que tengo certeza es de que una filosofía del desapego mejoró mi calidad de vida. Es Verdadero y sutil. Una bocanada de aire fresco ante la avalancha, una forma de vida hermosa, en fin.
Algún día podré explicarlo mejor para quien esté interesado.
(Ojalá que de principio estés interesad@, el texto habría valido la pena).
domingo, 16 de agosto de 2009
El Sentido de la Vida (The meaning of life)
Por fin, después de mucho tiempo de tener la intención de ver esta película, la he visto. ¡Y ahora heme aquí, recomendándola!Sucede que esa agrupación inglesa denominada "Monty Python" no es muy conocida por muchas personas en este lado de la cultura. Son (fueron) un grupo de 6 ingleses dedicados al teatro y posteriormente a la filmación de seketches con un humor inglés ácido, brutal, cínico y crítico.
Viene a colación en este blog hablar un poquito de la que fuera su último trabajo de largometraje: The Meaning of Life (1983). Aquí les dejo la secuencia de presentación de la película, introducción bastante hilarante, y luego seguimos comentando un poco:
"¡Miren: van a comerse a Howard!... lo pone a uno a pensar ¿no?" (onomatopeya de risas aquí). Es una secuencia genial: peces nadando de aquí para allá, dándose los buenos días como para enfrentar su rutina, en una pecera...
Sobre la peli, la recomiendo para quienes tengan o gusten tener un poquito de amplio criterio. Por favor, alumnos y menores de edad con mucha dependencia de papás y/o poca lectura, abstenerse. No es que quiera implementar el debate moralino, sino que quiero evitar problemas de interpretación (sobre todo con los padres de familia) y, por qué no, estimular su curiosidad. Yo valoro mucho la forma ácida y directa que tienen los autores para hablar de cosas a las que estamos acostumbrados a tratar de disfrazar. Y lo hacen en una serie de capítulos trabajados como historias cortas e independientes entre sí, que te llevan desde el nacimiento hasta la muerte pasando por los estados de la vida más sobresalientes (educación y crecimiento, edad madura, vejez, trasplante de órganos...)
Lo rescatable es encontrarte crítica tan mordaz hacia cuestiones que "lo ponen a uno a pensar" desde la manera más brutal que se pudiera ocurrir, haciendo que uno se ría sin dejar de darse cuenta de ideas que parecen coherentes. La iglesia católica y sus (algunos de sus) bemoles, la guerra, la educación sexual, la explotación laboral, el ridículo de las sociedades de consumo... y es en eso en donde parte la lectura más profunda de la cinta, cuando vemos que detrás de la capitulación y detrás de los temas, existe un trasfondo social y personal que afecta - que duele - porque representa a este lugar en que todos andamos en común aunque no nos guste: la vida.
Después de verla y disfrutarla (o aguantarla, ya depende de la viscera de cada quién) se puede hablar largo y tendido sobre cosas que de tan absurdas nos resultan personales. De eso se trata este blog, y como no me gusta hacer spoilers gratuitos, me quedo con recomendarla, esperar que la vean y después, si gustan, comenten o sigan leyendo el blog, que al fin y al cabo siento que estaremos hablando de lo mismo.
Se vale que no te guste la película, claro está. Y creo que si no te gusta, entonces tendríamos más por donde darle vueltas porque lo que no se vale es restarle la importancia que el mensaje - y el tratamiento - sugiere. ¡Comentad, entonces, para hacer crítica en conjunto!
Leia Mais…
