Mira: a veces te sonríe y a veces te da la espalda. Así es la vida (¡es como una mujer: en muchos sentidos es como una mujer!).
A veces va jugando contigo dejándote creer que vas ganando, a veces te obliga a dejarte perder. A veces, simplemente, pierdes ante ella. A la Vida no le importa si te enojas con ella, ni se siente profundamente culpable por las cosas que te suceden mientras ella. Se entretiene viendo como la persigues cual misterio, cómo tratas desesperadamente de entenderla. Te deja desnudarla un poco, pero a penas un poco suficiente para no saber si quieres continuar develándola o si seguir sería una imprudencia peor. Te llena de ganas y te deja con las ganas. Y luego se voltea y sonríe, una sonrisa pícara y a ratos maldita que te frustra pero te deja esa extraña sensación de que es un juego. Y luego te paras y ves que el juego es para ella y no para ti: tú eres el jugado.
La Vida a veces te sonríe y a veces te patea. Así es la vida.
Lo verdaderamente importante está en que sepas que solo está jugando. Que siempre está jugando. Que las ganas, la frustración, la sonrisa o la patada son parte de un juego donde lo único que tú tienes que hacer es aprender:
Aprender a saber dónde hacerle cosquillas para que la frialdad de la espalda, el calor de la patada, se transformen en un juego de dos. Hazle cosquillas a la vida (le encantan las cosquillas) y estarás un paso más cerca de dsifrutarla. Pero como con las mujeres (¡Las mujeres se parecen mucho a La Vida: en muchos sentidos se parecen a La Vida!): se trata de disfrutarlas, no de querer entenderlas...
miércoles, 21 de octubre de 2009
Segunda aproximación a lo que La Vida es...
domingo, 18 de octubre de 2009
Alzheimer colectivo: pan y circo.
Cuando uno siente que le están viendo la cara de pendejo, lo mínimo que se puede hacer es manifestar su molestia.
El cuento es conocido: Luz y Fuerza del Centro es eliminada del mapa por un gobierno calderonista que no sabe pa donde patalear en las arenas movedizas de esta crisis en desarrollo. No sabe pa donde, pero solo sabe patalear. En fin: el BOOM mediático señala a un sindicato abusivo en una empresa estéril que genera pérdidas millonarias y etc. Mientras en la tele se ofrecen las razones para que la gente entienda la "necesaria" medida, en el Internet, la Jornada y otros círculos más letrados se habla de la injusticia del proceder gubernamental. ¿A quien irle?
Puede ser que sí: que LFC pierda más dinero del que puede ganar, que los líderes del sindicato exigan prestaciones ridículas y las cosas sean tan feas como dicen que son. Puede ser que también: el cierre de la empresa represente un intento "enmascarado" para la privatización convenenciera de recursos a favor de la IP. Lo que de hecho es (no 'puede ser': ES) es que están pasando por encima de la gente de una manera anticonstitucional, auoritaria y francamente vomitiva. Gobernación dice que la empresa no genera. La empresa, con todo y todo, no la maneja el sindicato sino sus altos mandos que son... pues en este caso el mesmísimo gobierno (convenientemente paradójico). Y si una situación de crisis interna es tan grave como para "requerir"- como dice Calderón que requirió - el cierre de la empresa, no es algo que pasara en un momento: fue algo que se dejó crecer sabiendo a donde llegaría. No se vale ir fumando un chingo diario y después quejarse de que te da cáncer.
Lo que aquí quiero expresar es algo todavía más general a partir de esta situación: en Roma, Juvenal ironizaba la manera en que se mantenía a la ciudadanía fuera de las decisiones políticas inonvenientes: "panem et circences". Al pueblo pan y circo. Entretengan al pueblo y el pueblo no se meterá con el gobierno. Si el pueblo no se mete con el gobierno, el gobierno haga entonces lo que quiera... con el pueblo gobernado.
Me queda claro que si las cosas están bien hechas, el Pueblo puede participar, saber, opinar, ejercer sus derechos... me queda claro que si algo no está bien hecho, entonces vendrá siempre de la mano del circo mediático y demás. La ocupación de LFC no se hizo de manera que quedara evidentemente clara ante la sociedad: se hizo durante la euforia colectiva de una selección nacional de fútbol calificando al mundial. Si fue necesario que el pueblo tuviera un distractor, entonces significa que la acción cometida es contra el pueblo. Lógica tal vez demasiado elemental pero, si reflexionas en ello como axioma, repleta de sentido.
Del "panem et circences" al alzheimer colectivo nada más media un poco de tiempo. Al final no es culpa ni del sindicato ni del gobierno. La culpa la tenemos nosotros como sociedad. El sindicato es la excusa y el gobierno la causa, pero es nuestro Alzheimer social el que le dota sentido y movilidad a la mala pasada. Usando unas olimpiadas se pretendió reprimir un movimiento estudiantil en 68; de la mano de un marciano comecabras se anticipó un movimiento inflacionario a favor de unos cuantos y en contra de muchos más en 94; te llenan de teletón y sergio andrade y michael jackson mientras violan niñas en la Sierra, implementan impuestos innecesarios y formulan alianzas partidistas que rayan en lo grosero (para muestra la coalición PAN/PRD que amén del absurdo ideosincrático también maquilla, por ejemplo, el trasfondo de la pugna por un supuesto fraude electoral en 2006)...
El problema es que como sociedad civil dejamos de lado nuestra conciencia histórica, nuestra memoria histórica. No hace falta escuchar al incompetente de Calderón y sus razones desde la lengua de López Dóriga - lengua a medio pudrirse a fuerza de lamer botas. No hace falta leer la Jornada y Milenio para hacerse una opinión popular. No hace falta. Hace falta recordar, darse cuenta, reaccionar. Nos están viendo la cara de pendejos desde hace siempre. Y desde siempre se los vamos permitiendo, tragando pan y circo hasta perder la memoria.
Basta ya, digo yo. No se vale que nos pasen por encima y se burlen de nosotros. No se vale que se sigan cometiendo atropellos como el de LFC: con una mano señalando y jurando mil razones y con la otra alimentando una cámara de diputados que, si el despilfarro de recursos, la incompetencia del trabajo, el no pago de impuestos y el abuso de unos cuantos sobre recursos públicos van a ser la medida, entonces el congreso también debería ser cerrado con las mismas condiciones con que atacaron al Sindicato de Electricistas.
Apoyemos toda causa contra quienes nos quieren ir borrando la memoria. Tengamos sensibilidad civil para con los nuestros. Unámonos al menos en lo básico: el derecho a ser tratados más como personas y menos como borregos. Nos siguen viendo la cara de pendejos y, como dije, lo mínimo que se puede hacer es manifestar el descontento.
martes, 6 de octubre de 2009
Un problema
lunes, 5 de octubre de 2009
Tú eres un accidente...
Cambia de idea: eres un accidente. Como todos…
Cuidar el autoestima está muy de moda, y no lo estaría si no jodiéramos tanto el autoestima en principio. Y para cuidar el autoestima es importante sabernos únicos, especiales, significativos para alguien más (primero) y para nosotros mismos (después).
La idea de partida es que “el milagro de la vida” en general es un patético accidente. Míralo así: la densidad de espermatozoides en el semen varía de 50 a 150 millones por mililitro. Uno tira entre 1.5 y 5 ml. En promedio (aunque en algunas circunstancias se puede llegar a 15 ml.) En una eyaculación “viajan” entre 200 y 400 millones de espermas. Un óvulo chido aguanta 48 horas de vida útil. Mínimo 20 millones de espermas sobreviven esperanzados al camino para intentar fecundar a un óvulo que, además, resulta ser quisquilloso. A veces, alguno lo logra. ¡¡Y por eso estás aquí!!

Sal a la calle, sube a un edificio alto a la hora pico (o al metro en el df, no sé) y observa a la gente pasar. Suma la gente que va a pie con la que va en auto o camión. Mira: cada una pudo ser un esperma en búsqueda de un solo óvulo. ¡Toda la ciudad en una eyaculación! Y entre tanto esperma, uno se convirtió en ti. ¿Más o menos te figuras la magnitud? Si cualquier otro esperma que no fuera el que te formó hubiera ganado la carrera, tú no serías tú: serías otro. El accidente se dio entre espermas, no antes de expulsarlos.
Sirva la analogía para hablar de lo que venimos a hablar. Los accidentes son una verdadera maravilla. Por accidente estás aquí, morirás accidentalmente. Accidentalmente fuiste educado en equis lugar y no en ye. Es un accidente que estés en México y no en Argentina o Cuba o Viceversa. Las cosas que haces, las cosas que te hacen, accidentan a alguien en algún otro lugar. Le llamamos “la otredad”. Y la otredad es un accidente también. El accidente del que quieren que te avergüences porque, en principio, puede dañar la autoestima del sistema: la vanidad del consumo, la complacencia de la vida complicada. Los accidentes somos hermosos y horribles. Somos milagros. ¡Salud por eso!
Termino con un relato favorito (uno de tantos). La “historia verídica” de Julio Cortázar (mi favorito). ¡Desde mi blog, se entiende bellísimo!

Ahora este señor se siente profundamente agradecido, y comprende que lo ocurrido vale por una advertencia amistosa, de modo que se encamina a una casa de óptica y adquiere en seguida un estuche de cuero almohadillado doble protección, a fin de curarse en salud. Una hora más tarde se le cae el estuche, y al agacharse sin mayor inquietud descubre que los anteojos se han hecho polvo. A este señor le lleva un rato comprender que los designios de la Providencia son inescrutables, y que en realidad el milagro ha ocurrido ahora.
FIN
domingo, 4 de octubre de 2009
Hacia una filosofía del desapego.
Abrimos los ojos: estamos en un mundo que gira más rápido cada vez. Formamos parte de una sociedad globalizada, una ideología que se consolida a ritmos irregulares; que se consolida en la prisa, en la productividad, en el consumo y más en el consumo. La tecnología se mueve más rápido que uno mismo: conviene la prisa, la comodidad, lograr más en menos tiempo. Se vuelve necesario tener, acumular; se vuelve necesario moverse más rápido, preguntar menos y hablar de más. Así abrimos los ojos a la vida en mi generación, algunas antes y algunas nuevas.
No es una crisis de los tiempos: es como las dinámicas sociales se han venido sucediendo. Inevitable quedarse en la avalancha, imprescindible acomodarse a la realidad en curso. Y desde en medio me toca ser testigo de la banda que, como yo, de pronto nos encontramos rebasados en la búsqueda de un sentido para la vida, o una forma de vida que nos lleve a ser felices. Porque de eso se trata para casi todos: de tratar de ser felices.
La forma en que lo he encontrado: una filosofía del desapego. Entendiendo el desapego como una manera de estar en el mundo sin ser del mundo. No la renuncia que exigen los que temen a la palabra, pero sí un entendimiento claro de un axioma muy sencillo: nada de lo que yo tengo me pertenece. Y al no pertenecerme nada, nada me hace realmente falta.
Porque ahí empieza el problema: una cosa es necesitar algo y otra es que te haga falta. No se trata de no tener cosas materiales, sino de estar apegado a las cosas que tienes. Porque entonces las carencias se experimentan como sentimientos de vacío a partir de la idea de que “hacen falta”. Y esos sentimientos de vacío son espejos de ideas generadas en torno al apego que a) producen infelicidad y b) te obligan a retroalimentar esas ideas y darles continuidad y movimiento.
Se trata pues de aprender a no estar realmente ligado a nada material. No estar ligado a un coche, o a un celular, o a unos tenis. Si tienes coche o celular o tenis, desapegarte de ellos no significa deshacerte de ellos. Simplemente entender que son tuyos pero no te pertenecen: que se acaban. Que se pueden acabar y que a ti no te afectará realmente. Que te los pueden robar, que se pueden desgastar, que igual podrías dárselos al otro sin que a ti te pase sustancialmente nada. Que los puedes usar y está bien; que sirven, sí, pero que no te hacen falta. Si se puede entender esto, se llega a una forma de vida (principalmente en nuestro contexto) menos estresante y más feliz. Aunque llegar a entender esto resulta muy complicado (principalmente en nuestro contexto…)
Después, entender que el desapego funciona mejor con TODO lo que es material: tus padres, tu pareja, tus piernas… En el mismo sentido, desde una filosofía del desapego, entender que NADA te pertenece no te debe conducir a un sentido de indiferencia, sino de sincera y real tolerancia. Perder los celos y alcanzar un nivel de confianza verdadera y esencial, superar pérdidas de seres queridos, asumir tus verdaderas capacidades… una forma de vida así representa una ventaja excepcional en esta configuración social de la que partimos.
Entender el desapego es la idea en la que más he invertido tiempo a últimas fechas. Me encanta hablar de esto, me encanta predicar sobre ello (predicar con el ejemplo) y amo la vida que llevo desde que procuro hacerlo. No sé si estoy del todo listo para explicar en un post todo lo que una filosofía del desapego me ha llevado a entender en su búsqueda y ejercicio, ni si pudiera explicar más concretamente esta idea que no se termina de “amorfizar”. Lo intento porque a divagar se viene a este blog, y lo dejo como una invitación para quien quiera hablar de esto y compartir.
De lo que tengo certeza es de que una filosofía del desapego mejoró mi calidad de vida. Es Verdadero y sutil. Una bocanada de aire fresco ante la avalancha, una forma de vida hermosa, en fin.
Algún día podré explicarlo mejor para quien esté interesado.
(Ojalá que de principio estés interesad@, el texto habría valido la pena).
domingo, 13 de septiembre de 2009
3 hurras por Jesucristo!
La tesis de partida es esta: si Jesús (el Jesús literario) de pronto regresara a ver lo que ha sucedido con su "movimiento" y entrara a cualquier iglesia católica o cristiana en general, enloquecería de frustración.
Mi perspectiva personal (que no es mía ni es personal) es que Jesús era un chingón. Y no por decir eso quisiera que quienes me conocen sientan que me traiciono o me hipocretizo. No creo siquiera en un "Jesús-hijo-de-Dios" porque no creo en un "Dios-padre"; de hecho, ni siquiera estoy seguro de creer en la existencia histórica de un Jesús cualquiera. Pero insisto: ¡era un chingón!
Y el primer "¡hurra!" es por eso: porque era un chingón se crea o no en él. La Biblia, aunque algunos sacerdotes conservadores y religiones enteras se esfuercen en empujarla como tal, no es un libro histórico. Es, antes que nada, literatura. Y, como toda literatura, tiene una buena dosis de interpretativa. Más aún siendo un conjunto de textos tan simbólicos como lo son. Lo que importa al final será lo que se lea sobre lo que la figura de Jesús (real o no) propone o sugiere. De verdad que si se toma la Biblia por el mensaje que trae de por medio y no por lo que tiene escrito en medio, uno encuentra cosas bien útiles, bien entretenidas y bien prácticas.
La primera parte es quitarle su pretención literal y entrever su intención literaria. Después dejar de emitir juicios "reales" sobre connotaciones simbólicas. Y desde lo que quienes escribieron a la figura de Jesús plasman: ¡las ideas del tipo son bastante interesantes! No son nuevas - remitámonos a los mensajes previamente formulados en oriente - pero son ideas chingonas (por no querer usar otro adjetivo menos altisonante).
Un segundo "¡hurra!" por la desmitificación divina de Jesús. En mi capacidad de manifestar abiertamente mis ideas, no es mi intención pelearme con aquellos que tienen fe en esta figurilla del buen Jesús. Respeto su creencia en la misma medida que defiendo las mías. Es solo que hay algo que me hace ruido tras haber escuchado una plática de un sacerdote, donde Jesús "es la encarnación de Dios hecho hombre, igual a todos los hombres menos en el pecado" y me ha parecido una contradicción. Es decir: el ser humano es, en la mitología cristiana, imagen y semejanza de Dios, y lo que lo divide por los errores de Adán y Eva es precisamente el pecado. ¿Jesús es igual al hombre en todo menos en el pecado? Entonces no es hombre, es dios y punto.
Para algunos será válido, pero a mi entender Jesús sería una figura mucho más impactante y "chingona" si se le hiciera hombre de una buena vez. Si se le desmitificara, si se hablara de un individuo como todos, que comía, que cagaba, que sentía... algo soberbio, algo envidioso, algo ambicioso, algo vicioso... vaya: si alguien con las mismas disposiciones que todos pudiera llegar a lo que llegó, su ministerio adquiriría un valor amplificado. La divinización de Jesús-figura resta méritos, si me estoy dando a entender. ¿Y por qué seguir mitificándolo? ¿Existiría alguna diferencia? ¡Si Jesús tuviera sexo con mujeres a su gusto no existiría una diferencia sustancial con su mensaje! De hecho, no habría mayor diferencia, salvo la de sentir que ese Jesús (ese primer Hippie, ese cabrón revolucionario, ese Maestro de Vida) es cercano a nosotros porque es tanto como los demás.
Y el tercer "¡¡Hurra!!" por ser mi héroe personal. Porque mis héroes son aquellos individuos que marcan la diferencia en la Verdad y las acciones. Los que "hacen el reino" al procurar un mundo más humano; pero no desde la palabra y desde la misa, no desde la oración desenfadada. Desde la acción. Desde la vocación y (pero sobre todo y) desde las consecuencias. Héroes aquellos que asumen su camino y su cosmovisión a favor de un mundo humanizado, una realidad que suene a "Reino" con erre mayúscula, y sepan justificar sus causas y cumplir sus consecuencias. Ahí sí no cualquiera. Jesús - en su mensaje, en su símbolo, en su figura, en su idealización, en su pronunciación - lo supo hacer, y eso es lo que se debe apreciar y aprender de su ministerio. No exclusivo (otros lo enseñaron antes que él, otros lo siguen enseñando hoy en día) pero sí admirable. Más allá del Dios, del Rebelde, del Rey, del Fantasma: las ideas.
Y si de pronto existiera de nuevo y se hiciera vivo 'de nuevo', se encontraría con que, en lugar de tomar su ejemplo y continuar con la esencia de lo que vino a hacer aquí, una sistematización de siglos y siglos de antigüedad procura a cambio la veneración de los motivos subjetivos bajo los mensajes. Incarse ante la figura de un sujeto en una cruz, predicar y predicar la palabra, rezar a coro oraciones aprendidas en mecanizaciones cualesquiera... esa es la frustración última de la que parte la tesis.
No, camarada, no se trata de eso. Se trata de ver qué chingón es el mensaje de Jesús, entenderlo y practicar su esencia. Meter las patas al lodo por las cosas que nos hacen mejores seres humanos. No rajarse cuando los madrazos que nos ganamos en el camino se nos vienen de frente. Se trata al final de ser hermano del otro, ser parte del Reino aquí (el cielo y el infierno son para los románticos: aquí), se trata de darle su lugar a la gente por ser humana, buscar justicia, buscar verdad, pagar lo que sea su precio a cambio. Y vivir así, pero vivir: porque nosotros estamos y somos; y somos reales, todavía no literarios. Y en tanto tales, se trata de lo que hacemos, no de lo que decimos sobre lo que hacemos. Se trata de también ser chingones, pues.
Leia Mais…viernes, 11 de septiembre de 2009
Hoy me quiero burlar de los jodidos
Hoy me quiero burlar de los jodidos. De los que no tienen nada porque todo se pretenden ir llevando. De todos esos que se ven en tercera persona, arriba de alguien que está abajo, y buscando al de abajo del de abajo. Jodidos todos.
Uno me dijo "mira que fulano trae un vocho, yo en cambio tengo un Mercedes". Fulano dijo "mira que yo tengo un vocho y mengano a penas tiene una bici". Y Mengano dijo "mira que yo tengo bici y tú tienes que ir a pie". Y entre quienes van a pie, unos llevan tenis nike y otros llevamos tenis de mercado. Y luego veo a los de a de veras, niños en la sierra que corren descalzos y no conocen los tenis. Y les digo: "miren que no tienen nada, y yo tengo tenis de 70 varos, y Mengano tiene bici y Fulano tiene un vocho y Uno tiene un mercedes..." y los de a de veras se encogen de hombros y siguen corriendo por terrenos que ningún tenis ha corrido y ningún mercedes podría siquiera correr. Y entonces los de a de veras y yo nos reímos mucho de los jodidos.
Esos jodidos, que valen por lo que traen puesto; que disfrutan de la vida como si les perteneciera pero no saben qué hacer cuando la vida les dice que no es cierto: que a penas caben, que no trascienden, que no marcan la diferencia.
Yo me quiero burlar de todos esos, porque al final del camino no es lo que te vas a llevar, sino lo que vas dejando. Porque la doble moral los marea (se les ve en los ojos: los marea), porque criticar es más fácil que proponer, y ellos se facilitan las cosas criticando y dejándose criticar. Porque sus guerras son de juguete, sus ideas son de peluche y hasta su indiferencia es intrascendente. Porque creen que ser temido es ser respetado; porque creen que "el pueblo" son "los otros" y se autoexcluyen de la realidad que les corresponde. Porque pagan toneladas por cultura desechable.
De los que gastan en cosas que se ven mejores por su nombre en extranjero, y no se han dado cuenta que con un pedacito de lo mismo que se gasta se pueden alimentar noches de verdad con gente de verdad, con entes de a de veras que caben en un abrazo y con el único común de parir risas sinceras.
De los que tienen condicionada su sonrisa; de quienes conocen su precio; de quien da más valor a su peso o su camisa que a la mirada que oculta... de esos me quiero burlar. Burlémonos.

